• Unos días atrás leí en un importante diario de negocios local, que el 27% de las familias en el Perú está sobreendeudada. Obviamente a cualquier le jala la atención un titular con esta información, y en primera plana. Entonces, antes de ver el vaso medio o medio vacío, ahondé en la información que proporciona la Superintendencia de Banca y Seguros, a través de su página web. Y esto es lo que encontré…
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  • Lo único cierto y objetivo, ahondando en la nota y en la información del sistema financiero, es que la evolución del stock de crédito a personas se expandió a niveles más lentos que en años anteriores (S/ 97B vs.  S/ 89B a 2016, apenas 10% de crecimiento aproximadamente).

 

La morosidad obviamente aumentó. ¿Por qué es tan obvio esto? Simplemente porque como cualquier otro ratio, es un producto entre el saldo de los créditos en mora / el stock total. Si el denominador aumenta rápidamente, no hay problema: guardamos bajo la alfombra todas las deficiencias de cómo se está otorgando créditos.

 

  • ¡Cuidado! Porque la fórmula es letal… Se venden productos financieros que no se entienden (tienen estructuras de precio complejas), a personas que tienen una educación financiera realmente mala, a través de procesos de distribución que son costosos (ineficientes) y a un precio muy alto.

 

  • ¿Sabes cual es el producto que más creció en stock de saldos durante 2016? Te doy una pista… fue el que más creció también durante 2015. ¿Adivinaste o no? A mi me resulta increíble: Líneas paralelas de TC y disposición de efectivo ¡Ese dato sí que es alarmante!. Las líneas paralelas y la disposición de efectivo de tarjetas de crédito no sólo son productos caros, sino que pone nuevamente en evidencia que el consumidor está desinformado, que no planifica financieramente y que acude, a  cualquier costo, en busca de créditos de emergencia.

 

2017 trae (nuevamente) una oportunidad. Pensar un poco más (no es necesario tanto, créanme) y diseñar productos de crédito más simples, trabajar en la educación financiera de los consumidores (esto hay que hacerlo, no solamente decirlo) y diseñar procesos de distribución más eficientes – para no cargar al consumidor con culpas ajenas.

 

  • Si las entidades financieras trabajan para lograr todo esto, los beneficios serán importantes para todos: créditos a mejores tasas (actualmente la TEA promedio está por encima del 42%, mientras que toman el dinero a 5% por la ventanilla de al lado para un depósito a plazo), niveles de morosidad menores y, en el tiempo, una mejor dramática de la inclusión financiera.

 

Eso sí, señores consumidores si lo anterior ocurre a olvidarse de tantas millas, viajes y sorteos de departamentos (se tendrían que conformar con algún sorteo de tostadoras de tanto en tanto). Sino mejor hagan su carta a los reyes magos, que vienen dentro de unos pocos días.

 

  • Un nuevo año es siempre una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor, de manera diferente. Nosotros vamos a trabajar desde nuestro humilde lugar, en Solven, para colaborar en hacer todo esto posible.

 

  • 2017… ¡Allá vamos con todo!

 

   

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