Empezar a ahorrar no suele ser fácil. En especial cuando no lo has hecho antes en tu vida. Esto, sin embargo no significa que sea imposible. Lo ideal es empezar con el ahorro de a pocos. No es lo mismo ahorrar cuando tienes veinte que cuando tienes treinta o cincuenta años. Los expertos en educación financiera nos dicen que a más tarde empieces a ahorrar mayor será el porcentaje mensual que tendrás que destinar a este fin. ¡Te cuento más detalles!: 

 

Cuando eres un veinteañero

 

Muchos aún están estudiando a los veinte años, por lo que suele ser difícil destinar un alto porcentaje para el fondo de emergencias o los ahorros futuros. Primero debes hacer un presupuesto personal que te permita ver cuánto de liquidez tienes al mes.  Una vez que conozcas este monto podrás destinar una cantidad del dinero a un fondo de ahorros.

 

Algunos aconsejan que se destine parte de este ahorro para emergencias inmediatas y que otra cantidad vaya a alguna cuenta de ahorros en la cual tu dinero vaya ganando intereses. Las cuenta de ahorros a plazo fijo suelen ser una excelente idea para este objetivo.

 

Cuando llegas a los treinta

 

A esta edad aún hay algunos millennials que todavía ven la posibilidad de sacar una hipoteca y tener una propiedad. Aunque no a todos les agrade la idea de tener una deuda de más de quince años. Los expertos aconsejan, a quienes van a sacar un crédito hipotecario, optar por la mejor oferta, fijar un monto antes de ver propiedades y, de preferencia, no sacar créditos que se tengan que pagar en veinte años (¡es demasiado tiempo!).

 

Una ventaja de tener una propiedad a los treinta es que al promediar tus cincuenta años ya tienes un bien que debe haber aumentado su valor, que quedará de herencia para tu descendencia y que incluso puede servirte de sustento para tus años dorados.

 

Para tener una sana economía futura, lo ideal es que a tus treinta busques la mayor rentabilidad. Puedes iniciar algún negocio propio o invertir en la bolsa para ver aumentar tu dinero.

 

 

   

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Consejos finales

 

Es importante que forjemos una cultura del ahorro para poder ser ciudadanos que reduzcan sus problemas económicos. Podemos empezar haciendo un presupuesto personal, a medida que avancen los años aumentar nuestro porcentaje de ahorro e invertir el dinero en bienes o negocios rentables.